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Gasolina subsidiada sube casi 50.000.000.000%: ¿el país podrá soportar esto?

El presidente Nicolás Maduro pidió comprensión y no sin razón, pues en la tarde de este sábado 30 de mayo pudo haber desatado un terremoto económico de imprevisibles consecuencias, con un incremento de la gasolina que busca, como objetivo final, un mercado que funcione con precios internacionales y con subsidios selectivos directos a los consumidores, a través del sistema Patria.

La gasolina subsidiada pasó de 0,00001 por litro, precio fijado en 2016 al carburante de 91 octanos, a 5.000 bolívares por litro, lo que representa un incremento de 49.999.999.900%.

La gasolina de 95 octanos, que ahora se conocerá como «super premiun», comenzará a venderse este lunes 1 de junio en 99.055,30 bolívares por litro, el valor en bolívares de 0,50 dólares al tipo de cambio oficial. El incremento será de 165.092.158.233,33%. Hay que recordar que, según el anuncio oficial, este combustible solo se podrá adquirir en 200 estaciones distribuidas a escala nacional.

Extraoficialmente, Banca y Negocios pudo conocer que de las 1.500 estaciones de servicios que quedan operativas en el país, no menos de 500 serán habilitadas para vender la gasolina de mayor octanaje.

Maduro aseguró que todas las estaciones de servicio abrirán desde este lunes en horarios recortados. Durante la cuarentena colectiva estaban operando solamente unas 260; sin embargo, habrá un sistema de «pico y placa» para surtir, en función de administrar las colas, ya que el gobierno está distribuyendo la gasolina iraní, especialmente en las capitales más pobladas del país.

El gobernante dijo en su alocución que se fue por el menor escenario de precios, entre las propuestas que manejó, las cuales fueron desde una eliminación radical del subsidio hasta precios generales de entre 40.000 y 50.000 bolívares por litro.

– ¿El país aguantará esto? –

Venezuela, según lo dicho por Maduro, va a terminar con una política de subsidio de la gasolina que comenzó en 1945, cuando Rómulo Betancourt presidía otra revolución, la de octubre, que había terminado con el gobierno del general Isaías Medina Angarita, el último mandatario del post gomecismo.

En ese momento, el costo del subsidio se estableció en 6 millones de bolívares. Actualmente, se estima que este subsidio implica una pérdida directa de 12.000 millones de dólares, sin contar el costo de oportunidad, que, según el economista Rafael Quiroz, elevaría esas pérdidas a más de US$20.000 millones.

La destrucción de la capacidad refinadora del país, que actualmente llega a una producción interna de alrededor de 25.000 barriles por día -fuentes especializadas indican que en la refinería de El Palito, en Carabobo, se están sacando 5.000 b/d-, obliga al gobierno a convertirse en importador neto de más de 60% de la gasolina que se necesita; alrededor de 70.000 barriles diarios.

La economía venezolana registra una recesión desde el cuarto trimestre de 2013, lo que significa una reducción de 65% del tamaño del PIB. Con más de dos años de hiperinflación, y con niveles de consumo en caída libre, un aumento de la gasolina de estas características puede generar impactos realmente dramáticos, en materia de incrementos de precios.

De hecho, la escasez de gasolina ya provocó una inflación de 80% en abril y las estimaciones iniciales apuntan que podría mantenerse en niveles similares en mayo, porque ya son evidentes los síntomas de desabastecimiento y escasez, sobre todo, en productos perecederos, justamente por las crecientes dificultades de movilización, aparte de una caída de producción que, solo en carnes y lácteos, se espera sea superior a 50% al cierre de 2020.

Lo cierto es que durante los 21 años de vigencia de la revolución bolivariana, hubo otros momentos en los cuales una ruptura con la política de subsidio de la gasolina habría sido más llevadera. El país puede estar en una situación paradójica, incluso trágicamente paradójica: una política necesaria aplicada en el peor momento posible.

– Un costo insoportable –

En medio de una debacle petrolera que ha puesto al gobierno de Nicolás Maduro en la posición de percibir un ingreso de 5.500 millones de dólares por concepto de exportaciones de crudo en 2020, y con una contracción de la economía que, según Aristimuño Herrera & Asociados, será de 17,6% este año, el subsidio era un costo insostenible.

Tan insostenible como puede ser el impacto inflacionario, aunque los precios de los combustibles para transporte público y de carga mantienen por 90 días el 100% del subsidio.

La gasolina deja de ser, en consecuencia, un producto literalmente regalado y se convierte en un lujo para la inmensa mayoría de la población, lo que tendrá consecuencia muy negativas en los presupuestos familiares, y, muy posiblemente, una fuerte presión sobre los servicios de transporte público, tremendamente debilitados.

De acuerdo con los gremios del transporte, la flota de busetas para transporte urbano e interurbano ha registrado una reducción de alrededor de 60% en los últimos cinco años. La crisis del Metro de Caracas es tremenda, considerando que el sistema no recupera un bolívar de sus costos.

Para llenar un tanque de 40 litros con gasolina subsidiada se requieren 200.000 bolívares, que equivalen a 50% del salario mínimo mensual. Un consumo mínimo de 2 tanques por mes, implica gastar 100% de dicho salario y 50% del ingreso mínimo integral de 800.000 bolívares mensuales.

Así que la aproximación correcta no es comparar el nuevo precio con productos que son costosos y cuyo consumo ha caído en barrena, a tal punto, por ejemplo, que la demanda de cerveza ha bajado en más de 70% en los últimos dos años, según indican fuentes del sector.

El problema real es ver cómo impactan estos nuevos precios a la menguada estructura de ingresos de las familias venezolanas.

Un tanque de 40 litros de gasolina de 95 octanos ahora costará 20 dólares, lo que supone un gasto mínimo de 40 dólares en combustibles al mes.

En moneda local, a precios de este lunes 1 de junio, el costo de un tanque de 40 litros de gasolina premiun será de 3.962.212 bolívares, que equivalen a 9,9 salarios mínimos mensuales de 400.000 bolívares. Un gasto mínimo de dos tanques al mes, con no menos de 80 litros premian, podría pasar en junio de 9 millones de bolívares, según sea la devaluación del bolívar. Eso equivale a 22,5 veces el salario básico mensual.

Maduro dio un paso histórico. Ya se verán las consecuencias.

Fuente: Banca y Negocios

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