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Frontera: la moneda tiene dos caras

Hoy se reúne el Gobierno Nacional con los actores de la frontera de Cúcuta.

La situación económica es cada vez más crítica y seguramente se plantearán, por parte de los actores de la región, incentivos tributarios que estimulen la producción, como la exoneración del IVA, disminución del impuesto de renta o la mejora en el régimen de zona franca, proyectos para mejorar los servicios de agua y gas, y estímulos para el empleo.

Por supuesto, estas medidas son necesarias, pero no suficientes para una región cuya dinámica histórica de desarrollo ha estado ligada al país vecino (y viceversa, porque San Antonio y Ureña se han desarrollado de la mano de Cúcuta), y que no se puede ni ignorar ni menospreciar.

El contrabando y el diferencial de precios entre las dos economías son fenómenos que corroen cualquier posibilidad de producción e intercambio mutuamente beneficioso.

Allá existe la queja de que todos los alimentos que Venezuela importa y luego subsidia al pueblo venezolano se sustraen hacia Colombia, y acá la de la competencia desleal que sufre nuestra economía.

Una estrategia coordinada de las aduanas para luchar contra las mafias del contrabando, que cada día se fortalecen y deterioran la vida en frontera, no es suficiente.

Es por eso que insistimos en que, además de las propuestas locales, es fundamental que el desarrollo fronterizo esté en el primer lugar de la agenda binacional.

Hay que darle opciones legales de desarrollo a la frontera.

La semana pasada, el presidente Nicolás Maduro señalaba que el reto económico para Venezuela era producir. Esa frontera que tenemos, con tres millones de habitantes, tan maltratada, tan maleada por las mafias del contrabando, podría ser un centro de producción ejemplar.

Los dos gobiernos tienen el deber de ofrecerle soluciones de desarrollo a esa frontera.

El mandatario venezolano ha hablado de las zonas económicas especiales, con regímenes e incentivos financieros para promover la producción, y propuso una en el Táchira.

Los empresarios colombianos irían con prontitud a instalar fábricas en Venezuela si se les ofreciera un régimen de inversión como el que pueden tener las zonas económicas especiales de China, pero ¿cómo hacer para que esta propuesta sea considerada por ambos gobiernos?

Sería una opción importante que enfrentaría con producción y empleo la ilegalidad y el contrabando.

Producir para Venezuela desde la frontera, dándoles trabajo digno, honorable y productivo a venezolanos y colombianos.

O producir en zona franca en Cúcuta, con inversión pública o privada venezolana, en asocio con productores colombianos, los alimentos y productos que escasean en Venezuela.

El Táchira y Norte de Santander tienen una tradición de complementación, producción y comercio que augura buenos resultados. Una solución sería, sin corrupción, que además de construir bienestar en la frontera ayudaría de paso a resolver el desabastecimiento. Solamente falta que nuestros gobiernos prioricen esta tarea.

Magdalena Pardo
Presidenta de la Cámara Colombo Venezolana

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